Es una exposición que fusiona lettering, caligrafía e ilustración, explorando la música como memoria viva.
Cada pieza parte de una canción que marcó una etapa, una persona o un momento significativo en la historia de Daniela Zeckua. A través de trazos, formas y texturas, las letras se convierten en voces, acordes y ecos que permanecen.
Esta muestra invita a escuchar con los ojos, a reconocer cómo ciertas canciones se vuelven refugio, compañía o abrazo. Porque hay canciones que pasan, y otras que, simplemente, se quedan.